Johannes Maximilian Kaiser Barents-von Hohenhagen (Santiago, 5 de enero de 1976) es uno de los fenómenos políticos más disruptivos de Chile en la década de 2020. De youtuber polémico a diputado y candidato presidencial, Kaiser representa la irrupción de un discurso paleolibertario, socialmente conservador y abiertamente reaccionario en un sistema político que muchos perciben como agotado.
Orígenes y ascenso digital
Hijo de padre chileno y madre de ascendencia alemana, Kaiser vivió varios años en Austria y Alemania, donde estudió (sin titularse) Derecho, Ciencias Políticas e Historia. De regreso en Chile, en 2013 creó su canal de YouTube “El Nacional-Libertario”, donde desarrolló un estilo directo, provocador y crítico del progresismo, la inmigración irregular, el globalismo y lo que él denomina “dictadura progresista”.
Su salto a la política tradicional ocurrió en 2019, cuando se acercó a José Antonio Kast y militó en el Partido Republicano. En las elecciones parlamentarias de 2021, sorprendentemente resultó electo diputado por el Distrito 10 (Santiago, Providencia, Ñuñoa, Macul, San Joaquín y La Granja) con más de 26.000 votos, dentro del Frente Social Cristiano.
Polémicas y rupturas
Kaiser nunca fue un político convencional. Apenas electo, generó una fuerte controversia por comentarios antiguos sobre el voto femenino (en contexto de inmigración y delitos sexuales), lo que lo llevó a renunciar al Partido Republicano en noviembre de 2021. Volvió brevemente y renunció de nuevo en enero de 2024. Su estilo confrontacional, su defensa del golpe de 1973 y posiciones controvertidas (como críticas a vacunas COVID, la OMS o posturas duras contra la inmigración) lo convirtieron en figura polarizante.
Fundación del Partido Nacional Libertario y candidatura presidencial
En 2024 dio el paso más audaz: fundó el Partido Nacional Libertario (PNL), atrayendo a otros diputados disidentes. Se lanzó como candidato presidencial para las elecciones de noviembre de 2025, rechazando primarias con otras fuerzas de derecha y presentándose directamente.
En la primera vuelta obtuvo un 13,94% de los votos (alrededor de 1.804.000 sufragios), quedando en cuarto lugar. Aunque no pasó a segunda vuelta, su resultado fue significativo: demostró que existe un electorado más radicalizado a la derecha de José Antonio Kast, especialmente entre jóvenes y sectores desencantados con la centroderecha tradicional. Tras su derrota, apoyó a Kast en la segunda vuelta.
Importancia en la política chilena reciente
Johannes Kaiser ha tenido un impacto relevante en los últimos años por varias razones:
- Fragmentación de la derecha: Su ascenso obligó a Republicanos y Chile Vamos a reposicionarse. Demostró que el voto duro de derecha no es monolítico y que una oferta más libertaria y culturalmente combativa podía captar apoyo significativo.
- Agenda cultural: Popularizó temas como soberanía, control migratorio estricto, crítica al “wokeismo”, defensa de la propiedad y un rol mínimo del Estado. Llevó estas ideas desde YouTube al Congreso y a la arena presidencial.
- Estilo político: Representa la irrupción de la “política anti-política”: directo, sin filtros, que conecta con quienes rechazan el lenguaje políticamente correcto. Polariza fuertemente, pero genera lealtad entre sus seguidores.
- Legado institucional: Aunque su paso legislativo no fue prolífico en leyes (como muchos diputados), usó la tribuna para visibilizar posiciones que antes estaban marginadas. Su partido consolidó una bancada pequeña pero ideológicamente cohesionada.
Conclusión
A sus 50 años (en 2026), Johannes Kaiser ya no es solo un youtuber ni un diputado más. Se ha consolidado como el principal referente de una derecha libertaria-reaccionaria en Chile, capaz de movilizar cientos de miles de votos con un discurso sin complejos.
Aunque no ganó la presidencia en 2025, su influencia en el debate público chileno de los últimos años es innegable: aceleró la radicalización de ciertos sectores, obligó a sus competidores a definirse y demostró que, en tiempos de descontento, la provocación ideológica puede convertirse en capital político. Su futuro dependerá de si logra transformar ese apoyo en una fuerza duradera o si queda como un fenómeno transitorio de la turbulenta década de 2020.